Santiago tiene ese talento silencioso de mezclar historia y diseño en una misma cuadra. Si quieres despejarte sin salirte del mood “estudiante con buen gusto”, arma una ruta cultural corta y bien elegida: un museo para inspirarte, un café para bajar ideas y una caminata con playlists nuevas.
Un plan simple para una tarde: empieza en un museo, recorre sin apuro (no es maratón, es experiencia), y termina en un barrio caminable donde siempre pasa algo. Es el tipo de panorama que te recarga sin cansarte: arte, arquitectura, librerías y esa sensación de “ok, esta ciudad está viva”.
Mini guía rápida (3 ideas):
- Elige 1 museo + 1 galería (en vez de querer verlo todo).
- Ve en horario de menos flujo (ideal: media tarde en días de semana).
- Termina con una caminata por un barrio cercano (y un café).

